lunes 13 de octubre de 2008

Vuelta a Venezuela


Vuelta a la Patria es un poema de Pérez Bonalde que salió de algún rincón de mi memoria, mientras preparaba nuestra vuelta a Venezuela. Al leerlo no pude reconocerme en el ardor del exhiliado, ni en el dolor de la muerte de un ser querido mientras estaba lejos.

Volver fue para nosotros mucho menos radical. Al final la razón más repetida fue un "porque sí". Yo en particular voy buscando un cambio de jefe. Uno trabaja para quien tiene alrededor, incluso si hace ciencia. No me anima mucho la quietud tantas veces resignada del primer mundo. Ellos temen perder el equilibrio a que han llegado, y a muchos les interesa que todo siga así: Con niveles de exclusión tolerables, de justicia tolerables, etc. Tolerables por ahora, claro.

Aqui en Venezuela, en el Sur, hay más caos y por tanto más oportunidades. Ésta época tiene particularidades que en mi opinión esconden oportunidades. Tengo también la sensación de que yo necesito una comprensión profunda de las aspiraciones y dolores de la gente, para poder servir para algo. Siendo extranjero es mucho más dificil, aunque se dan casos excepcionales.

(En realidad veo en el fondo de mi una romántica necesidad de servicio en dónde creo puedo ser más útil, y dónde me parece más urgente. Pero puede ser sólo uno de mis tantos momentos de autocomplacencia. Todo es prostituible. Por eso prefiero no decir que fue la razón para volver. Quizás pueda decirlo en unos años).

Al llegar la realidad me da bofetadas y me sorprende. Es normal el tener que llenar mil planillas de seguros, contratos, etc. Pero lo que por alguna razón no preveía es que se desaparecieron tres horas de trabajo al día. En Barcelona gastaba poco más de una hora de transporte al día. Si iba en Bici, también servía de ejercicio. Si iba en metro, aprovechaba para leer. Ahora duro 2 horas en ir y dos horas en venir a la universidad. Gracias a mi suegra, porque aún no tetngo carro. Este post ha sido escrito en el camino. Cuando tenga carro, ya no se que haré. Lo más fácil escuchar podcast. ¿Se pueden hacer podcast en la cola?

La ciudad se me ha hecho familiar y sorprendente. Me he vuelto más intolerante a que las cosas no funcionen. Ya se me pasará. No puedo uno gastar energía en todos los conflictos posibles. Enfocarse requiere siempre una cierta dosis de ingnorancia selectiva.

Tengo ganas de mil cosas, mil proyectos. Al mismo tiempo el recuerdo y la realidad de que aqui se gasta mucho más tiempo en la infraestructura de vivir. Colas, trámites, seguridad, etc.

Comienzo a percibir los efectos de estar en la calle por aquí. Pienso repetidamente en los niños que cruzan la panamericana, bañaditos, para ir a la escuela. Escucho las injusticias que sufre la gente, el tiempo y vida perdidos en cosas que no funcionan.

Hoy, hace tres años, comencé éste blog, con una anécdota de racismo en Barcelona. Ha bajado mucha agua por el río. Luego de cerrar la tesis, espero retomar el blogueo sistemático con un poco más de riesgo.

Por ahora sólo escribo lo que me va pasando en el twitter. (Una gran herramienta por cierto. Escribir corto para expresarse, leer corto para mantenerse informado de los amigos y el mundo). Mi twitter actualiza el status del Facebook, con lo que se entenran otros tantos.

También he abierto un blog en inglés llamado Conformant Thesis, por un juego de palabra entre mi tema de tésis y el tener una tesis con todo lo que hace falta. En los próximos meses, salvo emergencias, escribiré sobre todo allí. Escribo en la lengua en que me toca escribir la tesis, para que cuando pierda el tiempo, al menos siga soltando la mano.

De la despedida a Barcelona, mi esposa lo ha dicho ya mejor de lo que yo pudiera siquiera acercarme. Sólo decir de nuevo, que hemos tenido una suerte inmensa al encontrarnos gente tan maravillosa, entregada, generosa, sincera y sendienta de vida.

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4 comentarios:

La rusa Joropera dijo...

Gracias por el rayito de luz que me toca (gracias a tu esposa jejeje)
Y me alegra mucho saber de ti y poderte leer...
Un abrazote desde la ciudad condal

Iria dijo...

Sí, el esfuerzo en montar y mantener la infraestructura de sobrevivencia, te quita el tiempo que necesitas para lo que se supone que realmente es vivir.

La mayor bofetada es que la gente encuentra normal ese despliegue de incompetencia, violencia e individualismo mercantilista que nos acosa.

Yo no me he acostumbrado. Son dos años. Ya no creo que me llegue a acostumbrar.

Jarom dijo...

Pudiera escribir varios blogs de respuestas y contra-respuestas. Cuando uno está afuera, aunque sea por poco tiempo, uno estima cosas montadas y lista, que aquí no son normales (como dice Iria). Más, si uno es computista que cree que la información está en un solo lugar y debería de ser suficiente para que esté en todos los demás.
Creo que la infraestructura no es lo importante porque una cosa me he dado cuenta, hace 50 años se vivía mejor. Más bien entonces citando a otro poeta venezolano, la cosa es lo simple, saber vivir simplemente.
El mundo se ha enredado mucho, Caracas lo ha hecho a un ritmo impresionante por cierto, y lo que hay que tratar es buscar la sencillez.
Eso que dices de una "satisfación aceptable" parece lo de la pastillita en Matrix, cosa que es muy cierto. Pero la humanización conlleva a otros causes. Ya no hay que matarse, por lo menos, y siempre se empezarán las "insastisfacciones aceptables" a aparecer, en cambio aquí pudiera no darse el tiempo para que aparezca, eso es lo que da temor, por lo menos de mi parte.
Aunque como muchos, tampoco me he acostumbrado.
Será que un día podemos salirnos de los carros y caminar? Por lo menos para decirle a la gente que no nos hemos acostrumbrado.

unocontodo dijo...

pana... BIENVENIDO.

Yo, gracias al tráfico, vivo en la oficina... (para no vivir en el carro), madrugo y salgo ya de noche..
Paciencia.. ya te acostumbrarás....

Gran saludo.

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