sábado 27 de diciembre de 2008

La transformación del funcionario

La Navidad podría ser un momento para recordar, y para renovar la sensibilidad. Van tres pinceladas, tres rayas. Por favor no juzgar duramente a los que aparecen como malos. Pónganse por un momento en el lugar de ellos.




Estaba en la puerta de la universidad esperando a mi suegra. Había dos policías de Baruta dirigiendo el tránsito. Uno de ellos lo hacía particularmente mal. Su señales no eran claras y la gente lo tomaba como excusa para hacer lo que les daba la gana. El otro policía, más viejo, gordo, de mayor rango, lo llamo. Diles que se paren, "con autoridad" - le decía al más chico. Tendría veinti pocos, era flaco, y no tenía aún esa cara de malo que tienen los policías.




A un amigo lo detuvo un fiscal de tránsito a pedirle los papeles. Le faltaba uno de esos que se dejan de hacer porque las condiciones para conseguirlos son inhumanas, entendiendo como humano una persona que trabaja y tiene familia, y no le resulta fácil dedicar todo el día a ir a obtener un papel. El chico salió con el clásico "la multa serían X unidades tributarias". Mi amigo le dice que como quiera, que le ponga la multa. En ese momento recibe mi amigo una llamada, de un cliente, que le toma un rato. Al colgar el fiscal le dice que mejor lo deje así, que el está comenzando y que no se quiere meter en problemas. "Tu estabas hablando mucho por teléfono" dijo con miedo. Mi amigo le explicó que era un cliente, pero igual se fue.




A mi hermano le piden los papeles del carro, algo le faltaba. El funcionario era experimentado, hablaba con contundencia. "¿Dónde trabajas tú?" le preguntó también. Siempre me he preguntado porque la policía pregunta eso. Más raro aún me parece que lo pregunte un fiscal de transito. Cuando mi hermano le pasó el carnet de PDVSA - si, la omnipotente PDVSA, más aún ahora que es también un poder político - el pobre fiscal comenzó a temblar. Le devolvió todos los papeles. Se despidió de mi hermano llamándolo "Ingeniero", cosa que ni siquiera aparecía en el poderoso carné.




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3 comentarios:

edizquierdo dijo...

Hola Hector, me gustaron mucho esas anecdotas con funcionarios. Ese es el tipo de detalles que me gustaria seguir mas de cerca en Vzla. A pesar de parecer solo detalles, creo que a veces dicen mas que las noticias que salen en los periodicos. Esto habla mucho del estado de nuestra sociedad.

Ahora bien, tu hablas de una transformacion... yo no la veo tan clara. Tampoco me queda claro si te refieres a la transformacion a lo largo del periodo de la vida de un mismo funcionario, o de una etapa de Venezuela. Me gustaria saber mas...

hectorpal dijo...

Epa Eduardo, lo de transformación quedó ambigüo a propósito. Son sólo unas rayas esta vez, menos palabras.

Si, ese tipo de detalles son muy dificiles de seguir. Yo los colecciono instintivamente, pero pocas veces los blogueo, atraidos por temas de actualidad o por grandes disquisiciones.

Siempre me gusta volver a esas cosas pequeñas.

Vicente dijo...

Excelentes anécdotas que creo todos hemos vivido alguna vez en la ciudad de los techos rojos.
No voy a agregar nada, te dejo un pequeño vínculo a una experiencia parecida en el aeropuerto.
Saludos.

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