No tengo mucho más de ese sueño que recordé hoy al despertarme. Quizás fue la influencia de Mario Silva que anoche en la Hojilla insistió en las tres R de Chávez: Revisión, Rectificación e Impulso. Mario denunciaba que con el llamado a dialogo, a tender puentes, lo que quieren los sectores de derecha es pactar, repartirse cuotas de poder, etc. Ya no recuerdo dónde leí ayer que citaban a Fidel diciendo que en Venezuela no hay 4 millones de oligarcas. Mario no parecía darle importancia en tender puentes con la mayoría de esos 5 millones que votaron que NO, muchos en barrios. Mario insistía también en el tema de la corrupción. Decía que los medios opositores hablan y hablan sobre impunidad. Que no se le puede dar cabida a la ultra-derecha. Que había que aplicar las benditas tres R de Chávez.
Digamos que una persona dedica sus días y sus noches a denunciar la corrupción, el tráfico de influencias, la discriminación y la burocracia dentro del Estado Venezolano. ¿Será del "proceso" o será opositor? La verdad es que no tendría que ser una u otra cosa. En principio, todos tenemos derecho a tratar de tener un mejor Estado. Por ejemplo, las organizaciones de derechos humanos tienden a hacer informes anuales, en los cuales se destacan avances en esa materia. Por otro lado es inevitable que denuncien casos concretos en que los derechos humanos han sido ignorados y el gobierno no ha hecho nada. ¿Eso los convierte en opositores? ¿Porqué será que la relación de esas organizaciones es tirante con casi todos los gobiernos del mundo?
El problema central es que los gobiernos siempre se están jugando el pellejo, la subsistencia, y por ello piden y exigen desesperadamente apoyos. En otros casos pasan a acusar francamente de opositores a quienes los critican. Son tonterías.
Mario Silva y otros que tienen un discurso crítico dentro del Chavismo podrían darse cuenta que quienes los critican con vehemencia no quieren simplemente arrebatarles el poder y elegir de presidente a un pelele de las transnacionales. Si critican, pueden que tengan razón, y eso puede aprovecharlo el Chavismo para purificar su gobierno y hacerlo más perdurable. Mario de hecho reconocía que cuando el apoyo cede en los barrios, es porque la gente se da cuenta que el trabajo no se está haciendo bien.
(No quiero dejarlo de lado. En el párrafo anterior hice un gran esfuerzo en dejar de lado las fantasías persecutorias, como aquella del Magnicidio y la Bazuka, y la generalización que convierte a los 5 millones de votantes del NO en tristes marionetas de Globovisión, El Nacional, etc. Con ello Mario y otros destruyen la posibilidad de una relación de dialogo y respeto con los opositores de a pié, que son los mejores críticos de la gestión local.)
Tema aparte es la oposición que quiere reemplazar al actual partido gobernante porque piensa que ella puede hacerla mejor. Todos sabemos que cada grupo de poder también razones no confesables, y eso incluye a los actuales gobernantes.
Termino con otro relato de un sueño de anoche. Un amigo trataba de mostrarle su música a una persona vieja, madura, quizás famosa. Le hizo conectar un aparato electrónico y leer en una pantalla. El viejo se quejó de no poder leer eso. Mi amigo aumentó el tamaño de las letras y el viejo se dispuso a escuchar. Para ello mordió una cosa redonda conectada al aparato, y la música empezó a sonar. Era como si la música que sonaba estuviera relacionada con los dibujos del aparato redondo. Era como una pelota, con cuerda amarrada alrededor, con patrones que parecían tejidos, regulares, con pequeñas diferencias. De alguna manera ahí estaba escrito el sentido de esa música, sus patrones generales, y sus variaciones. El viejo escuchaba con atención mientras iba observando el aparato redondo.
Todas las situaciones políticas piden una profunda mirada de la realidad, que es casi imposible. Todos creemos con vehemencia que tenemos razón. Súmale a eso poder, dinero, prestigio y terminas teniendo una situación en la que nadie escucha a nadie sino a los suyos, siempre y cuando no le lleven mucho la contraria.
Es casi imposible, pero no imposible. Ayuda alejarse un poco y examinar los propios intereses. Ver desde lejos ese aparato complejo que es la vida política, ver quienes actúan, porque motivaciones lo hacen, que son siempre mezclas de cosas, y tratar de sacar el mejor provecho real de todo eso. Esto va sobre todo para la gente normal, que no cobran por permanecer en el poder, ni cobrarán de llegar al poder. En los pueblos, en los barrios, en las urbanizaciones, hay que pescar en río revuelto siempre. Del caos hay que lograr que los políticos lo hagan lo mejor posible, eso implicar apoyar cuando toca, pero también criticar con vehemencia cuando toca, amenazando incluso con quitar el apoyo con que esperan contar.
Un poco de política realista nos haría mucho bien a los que estamos fuera de esos círculos.
Etiquetas: venezuela politica chavismo oposicion blogs opinion mario silva





2 comentarios:
Me gustó mucho este artículo Héctor... Sobretodo lo de ver desapegados la situación. Uno se embasura mucho de sentimientos negativos que nublan el ejercicio de objetividad necesaria para entender qué está pasando. En ese alejamiento uno se cuestiona también, lo cual es otra necesidad. La cosa es encontrar el equilibrio y apreciar en su justa medida las dos realidades en las que parece moverse Venezuela. Sin importar dónde estén nuestras simpatías debemos permitirnos reconocer y apreciar al otro.
Excelente tu artículo, y excelente el comentario de Kira.
Saludos
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